​Pon tu confianza en Dios, dice Monseñor Gustavo a los seminaristas y sus familias

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Agencia Católica de Noticias

Depositen su confianza en Dios, dice Monseñor Gustavo a los seminaristas y sus familias

El Día de la Familia Seminarista en la arquidiócesis se celebró en la Iglesia de la Santísima Trinidad el 13 de noviembre, fiesta de Santa Frances Xavier Cabrini.

El Arzobispo Gustavo García-Siller, MSpS, junto con el Obispo Auxiliar Gary Janak, celebraron una Misa para los en formación y sus familias en la parroquia.

“Esperamos que encuentre algo de esa quietud pacífica aquí”, comenzó el arzobispo. “Todos necesitamos alternar nuestras actividades y etapas en la vida con momentos de silencio interior y oración”.

En el Evangelio en la liturgia, Jesús propone una parábola para orar sin cesar.

“El silencio que exige la oración significa desapego de todo lo que no es Dios. La oración requiere silencio y confianza, para poder levantar la mirada a Dios en todas las circunstancias. Esto solo es posible si el contenido de nuestra oración se fusiona con el contenido de nuestra vida”, explicó el arzobispo Gustavo. “El Señor une la eficacia de la oración a la fe: la oración alimenta la fe y ésta a su vez crece cuando se ejercita en la oración. A su vez, Dios restablece el equilibrio en nuestras vidas y, a través de nosotros, comienza a transformar el mundo”.

El arzobispo enfatizó que la oración implica apoyarse en alguien, encomendarse a Él y abandonarse en otro. “Esta dinámica se aprende en la familia. Las vocaciones sacerdotales y religiosas son fruto de la fidelidad en la familia”, subrayó la Misionera del Espíritu Santo. “A su vez, los sacerdotes trascienden sus familias originales cuando sus hermanos y sus congregaciones se convierten en su familia más grande. Es importante que los seminaristas tengan y mantengan raíces fuertes”.

El Papa Francisco dice que Dios “asegurará los derechos de sus elegidos que lo invocan día y noche”. Las familias de los seminaristas comparten la responsabilidad de sus hijos de orar por su familia más grande, que es la familia de Dios, agregó el arzobispo.

El prelado de San Antonio recordó la vida de santa Frances Xavier Cabrini, una religiosa que emigró a este país a petición del Papa. Era una niña obediente y su preocupación era la gran familia de Dios.

“Muchos de nuestros seminaristas también nacieron en el extranjero. Es un hecho evidente que somos una nación de inmigrantes”, señaló el arzobispo Gustavo. “Nuestras raíces y nuestras preocupaciones pertenecen al mundo entero. El poder de la oración implica nuestra responsabilidad de preocuparnos en la oración por el bienestar de todo el pueblo de Dios con espíritu misionero”.

Rezó para que Nuestra Señora de Guadalupe inspire, proteja, guíe y forme a todos los seminaristas para que todos sus hijos también quepan en sus corazones.